Impulsos (que uno tiene que reprimir a veces por el hecho de vivir en una sociedad civilizada)

28 marzo 2010 at 22:26 (poemas)

Cada vez que veo un furgón blindado aparcado junto a un banco me entran ganas de atracarlo.

Cada vez que veo un balón botando me entran ganas de pegarle una patada (y dos segundos después de atropellar a un niño).

Cada vez que veo una mujer con el cabello rizado me entran ganas de oler su pelo.

Cada vez que leo “recien pintado” me entran ganas de sentarme en un banco, o de apoyarme en una pared.

Cada vez que veo una piscina vacía de día me entran ganas de tirarme de cabeza; cada vez que veo una playa de noche me entran ganas de bañarme desnudo.

Cada vez que veo un folio en blanco me entran ganas de escribir un poema, y cuando veo quinientos de empezar una novela.

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Amanezco

22 marzo 2010 at 14:25 (poemas)

Amanezco cada día deseando que no lluevas.

Amanezco esperando una revolución

en tu portal, y un amanecer en mi

revolución.

Amanezco con los ojos llenos de legañas

en las que aún están pegadas las letras

de los libros que leímos anoche.

Amanezco deseando encontrar flores

entre las páginas de los periódicos,

ramos de césped en el buzón

y brotes de ramas entrando por mi ventana.

Pero sobre todo, amor,

amanezco deseando

que hayas guardado el bote de Nescafé

en el armario.

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Amor Playmobil

4 enero 2010 at 18:02 (poemas)

Alargo mi brazo inarticulado,

buscando tu rígido cuello

de poliestireno.

Tu mirada es un punto negro

pintado por un experto operario

de una fábrica alemana.

Mi cabello de quita y pon

se encrespa al observar

tu belleza de plástico y pintura.

Bajo tu falda imagino sonrisas

curvadas como la que en tu cara

te imprimió tu creador.

Te ofrezco todos mis accesorios,

cachivaches que trajeron los Reyes,

como ofrenda de mi amor Playmobil.

Pero dentro de tí sólo hay aire,

viento sin movimiento,

tras tu pecho de duro plástico.

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