Googlecracia

15 marzo 2010 at 12:06 (incredulidades)

Si cualquier persona teclea “coliseo romano” en la herramienta de búsqueda de imágenes de Google, el primer resultado que aparece es este blog.

Hace unas semanas publiqué, en dos posts, una crónica de mi viaje a Roma en esta bitácora. Incluí varias fotos, una de ellas del Coliseo de la capital italiana. Desde entonces las visitas a este humilde blog se han multiplicado por 10, y gracias a las estadísticas de WordPress sé que la mayoría no accede desde blogs de amigos sino buscando esa imagen (que ni siquiera es mía).

Ante tal capricho del destino (léase: Google), tengo dos opciones: borrar la imagen del Coliseo y conformarme con los pocos lectores que buscan mis textos, o mantenerla y ver como mi blog sigue teniendo un volumen engañoso de entradas, integrado por un porcentaje amplísimo de gente a la que no le interesa nada lo que escribo.

Como todos vosotros habéis adivinado, optaré por la segunda opción. En primer lugar por cuestiones de vanidad (más visitas, más honor), pero también con la esperanza de que alguno de los que buscan esa dichosa foto, acaben leyendo alguno de estos posts aburridos y sin imágenes.

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Hablar solo

4 marzo 2010 at 19:09 (incredulidades)

Cada vez estoy más convencido de que la tecnología tiene como principal finalidad hacernos la vida más complicada. Podría poner mil ejemplos de ello que cada uno de vosotros ha sufrido en sus carnes, pero prefiero hablar sobre el más estúpido pero no por ello menos cierto.

De toda la vida, uno de los rasgos que caracterizaban a los locos es su tendencia a hablar solos. En cada pueblo hay uno de ellos que recorre de punta a cabo la calle principal discutiendo consigo mismo. Y esto es algo que he podido comprobar en otros países: locos peripatéticos y autoconversadores hay en todas partes.

Pero hace unos años las cabezas pensantes de la telefonía móvil inventaron esos auriculares que uno se introduce (lógicamente) en la oreja y en cuyo cable hay un micrófono para hablar con el que nos ha llamado. Este simple y útil invento ha provocado que nuestras calles se llenen de personas que caminan hablando a gritos no consigo mismas, sino con un interlocutor invisible.

Esto lleva a que a diario tengamos situaciones confusas que antes no existían. Vemos de lejos a una persona que viene charlando muy animadamente sin tener a nadie a su lado. Deducimos rápidamente que se trata de un chalado y modificamos levemente nuestro camino para pasar a más de dos metros de él. Pero al cruzarnos y mirarlo con condescencia nos damos cuenta de que incrustado en su oreja tiene el auricular (a.k.a. pinganillo) y que mantiene una animada conversación con alguien (supuestamente) real.

Al descubrirlo miramos de reojo nuestro móvil y comprobamos con desazón que no hay ningún mensaje ni llamada perdida.

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Réquiem por un blog

5 febrero 2010 at 20:32 (incredulidades)

¿Dónde va un blog cuando desaparece?

Hace unos días mi amigo Alberto accedió a su cuenta de Blogger y se encontró con este mensaje:

La sorpresa fue mayúscula y tras intentar todo aquello que los no expertos en informática hacemos en estos casos (volver a entrar en la página, reiniciar el ordenador, probar desde otro portátil) les mandó un mail a los de Blogger preguntando si habían visto a “Tinta Corrida” por sus oficinas.

La respuesta le vino servida en formato de correo burocrático en el que le anunciaban que tenía que esperar a ver si se podía solucionar. Así que Alberto está ahora como Silvio pero con su bitácora en lugar de su unicornio azul.

¿Dónde van  un blog cuando desaparece?

La progresiva sustitución del papel por Internet tiene grandes privilegios, especialmente para los árboles y para las casas de nuestros padres (que siempre acaban atestadas de nuestros libros de texto de EGB). Sin embargo se pierde la sorpresa de reencontrar textos o imágenes del pasado.

Hace poco en una limpieza sugerida (a punta de pistola) por mi madre encontré en mi antigua habitación un cuaderno de 2º de prescolar y una Guía Marca del 99. Eso lo permitía el papel. Pero ahora, con los blogs se trata de algo imposible. ¿Alguien se imagina a Alberto encontrando el poema que publicó el 22 de Noviembre en la web de El País o topándose con mi comentario del 30 de Julio en un foro sobre la liga ACB? No creo.

Desde aquí todo mi ánimo para Alberto y para todos aquellos que algún día perdieron un blog en las insondables profundidades del World Wide Web. Un minuto de silencio por todos ellos.

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¿Y si fuera cierto?

18 enero 2010 at 22:05 (incredulidades)

Hoy me ha llegado al mail este correo electrónico que adjunto. Aparte del dudoso castellano en el que está escrito, la historia merecería ser verdad… de lo irreal que parece. Quizás nos estemos volviendo demasiado escépticos, y yo me pregunto ¿y si fuera cierto?

De M. N.

El más estimado,

Es para mí un placer ponernos en contacto con usted para una empresa que tengo la intención de establecer en su país, aunque no me he reunido con usted antes, pero creo que uno tiene al riesgo, confiar en alguien para tener éxito a veces en la vida.

Hay esta enorme cantidad de dinero Trece millones quinientos mil Dólares de los Estados Unidos). USD ($ 13.500,000,00) que he heredado de mi difunto padre, en un banco local aquí en Cote’d ivoire antes de que él fue asesinado por personas desconocidas.

Ahora me decidí a invertir este dinero en su país o en cualquier lugar suficientemente seguro fuera de África con fines de seguridad. Quiero que me ayudan a la transferencia de este fondo en su país con fines de inversión.Si puede ser de una ayuda a mi se complace en ofrecerle el 20% del total de fondos..

Gracias y que Dios los bendiga.

Con amor,
Srta. M. N.

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