Impulsos (que uno tiene que reprimir a veces por el hecho de vivir en una sociedad civilizada)
Cada vez que veo un furgón blindado aparcado junto a un banco me entran ganas de atracarlo.
Cada vez que veo un balón botando me entran ganas de pegarle una patada (y dos segundos después de atropellar a un niño).
Cada vez que veo una mujer con el cabello rizado me entran ganas de oler su pelo.
Cada vez que leo “recien pintado” me entran ganas de sentarme en un banco, o de apoyarme en una pared.
Cada vez que veo una piscina vacía de día me entran ganas de tirarme de cabeza; cada vez que veo una playa de noche me entran ganas de bañarme desnudo.
Cada vez que veo un folio en blanco me entran ganas de escribir un poema, y cuando veo quinientos de empezar una novela.
Advertisement